El Techo de Cristal está en tu Mente: Cómo tus Creencias Limitantes (y no tu CV) dictan tu Carrera
El Techo de Cristal está en tu Mente: Cómo tus Creencias Limitantes (y no tu CV) dictan tu Carrera
🧠 Por Neurona Coaching|⏱️ Tiempo de lectura: 15 minutos|
Índice de Transformación
- 1. ¿Por qué el mejor candidato no siempre gana?
- 2. El Observador: Vemos lo que creemos, no lo que es
- 3. La Trampa de la Edad: “Ya es muy tarde para mí”
- 4. El Síndrome del Impostor: “No soy suficiente”
- 5. El Mito del Entorno: “La cosa está muy dura”
- 6. El Miedo Digital: “La tecnología me rebasó”
- 7. La Prisión de la Identidad: “Yo soy así”
- 8. Herramientas Ontológicas para el Cambio
- 9. Conclusión: Tu carrera es una conversación
1. ¿Por qué el mejor candidato no siempre gana?
Imagina este escenario: Tienes dos profesionales con la misma maestría, los mismos años de experiencia y la misma certificación técnica. Uno consigue el puesto directivo con un aumento del 40% de sueldo. El otro sigue estancado en el mismo cubículo (o Home Office) quejándose de su suerte.
¿Cuál fue la diferencia? ¿El CV? ¿Los contactos? Rara vez. La diferencia fundamental radica en la conversación interna que cada uno sostiene consigo mismo.
En México, culturalmente tendemos a buscar factores externos para explicar nuestra situación: “Es que no tengo palancas”, “Es que mi jefe no me valora”, “Es que la economía está frenada”. Si bien estos factores existen, en el Coaching Ontológico sostenemos una premisa radical: Tú no eres víctima de tus circunstancias, eres el creador de tu respuesta ante ellas.
Hoy vamos a diseccionar las creencias limitantes que, como virus silenciosos, están saboteando tu Impulso Profesional sin que te des cuenta.
2. El Observador: Vemos lo que creemos, no lo que es
Para entender cómo cambiar tu carrera, primero debes entender el concepto del “Observador”. No vemos el mercado laboral como es; lo vemos como somos.
Una creencia no es una verdad absoluta; es un Juicio Maestro que has repetido tantas veces que se ha solidificado en tu mente como si fuera un hecho, como la gravedad. Si crees que “vender es engañar”, nunca podrás negociar un buen salario, no importa cuántos cursos de ventas tomes. Si crees que “los jefes son abusivos”, siempre te colocarás en una posición de sumisión o rebeldía, pero nunca de paridad.
Cambiar de carrera no empieza en LinkedIn; empieza re-configurando al Observador que eres.
3. La Trampa de la Edad: “Ya es muy tarde para mí”
Esta es, quizás, la creencia más paralizante en el mercado laboral mexicano, donde a menudo se glorifica la juventud sobre la experiencia.
La Narrativa Limitante:
“Tengo 45/50/60 años. Las empresas solo quieren millennials baratos. Ya no puedo reinventarme. Si me salgo de aquí, nadie me va a contratar”.
El Rediseño Ontológico:
La edad es un hecho biológico (afirmación), pero “ser viejo” o “inservible” es un juicio. Cuando te dices “es tarde”, cierras la posibilidad del aprendizaje.
En lugar de esconder tu edad, re-enmarca tu experiencia como sabiduría estratégica. Un joven puede correr rápido (tecnología), pero tú conoces el camino (criterio, manejo de crisis, inteligencia política). En nuestros procesos de Coaching Ejecutivo, trabajamos para que el líder deje de competir en “rapidez” y empiece a competir en “visión”.
4. El Síndrome del Impostor: “No soy suficiente”
Afecta a directores generales y a becarios por igual. Es esa voz insidiosa que te dice: “Tuviste suerte”, “Pronto se darán cuenta de que no sabes nada”, “No apliques a esa vacante porque te faltan 2 de los 10 requisitos”.
La Narrativa Limitante:
“Necesito otra maestría para sentirme seguro”. “Mejor no opino en la junta para no regarla”.
El Rediseño Ontológico:
El perfeccionismo es miedo disfrazado de excelencia. La creencia de “no ser suficiente” nace de comparar tu interior (con todas tus dudas y miedos) con el exterior de los demás (sus logros y apariencias en redes sociales).
La “suficiencia” no se gana con títulos; se declara. Es un acto lingüístico donde tú te validas a ti mismo. Las empresas no contratan al que “sabe todo” (ese no existe), contratan al que tiene la capacidad de aprender y la humildad para decir “no sé, pero lo averiguo”.
5. El Mito del Entorno: “La cosa está muy dura”
En México, la queja es casi un deporte nacional. “No hay trabajo”, “Los sueldos están por los suelos”, “Solo contratan a los amigos del dueño”.
La Narrativa Limitante:
Esta creencia te coloca en el papel de Víctima. Si el problema es “el país” o “el mercado”, entonces tú eres inocente, pero también eres impotente. No puedes cambiar la economía nacional, así que te resignas.
El Rediseño Ontológico:
Pasar de Víctima a Protagonista. Es cierto, el mercado es competitivo. Pero, ¿qué oferta estás siendo tú para ese mercado? En lugar de preguntar “¿Quién me da trabajo?”, pregunta “¿Qué dolor le puedo quitar a una empresa hoy?”.
El 80% de las vacantes no se publican (el mercado oculto). Esas vacantes se llenan con personas que no compraron la historia de “la cosa está dura”, sino que salieron a construir relaciones de valor.
6. El Miedo Digital: “La tecnología me rebasó”
Con la llegada de la Inteligencia Artificial, muchos profesionales sienten que se han vuelto obsoletos de la noche a la mañana.
La Narrativa Limitante:
“Yo soy de la vieja escuela, no entiendo el ChatGPT, eso es para los chavos”. Esta declaración es una sentencia de muerte profesional autoimpuesta.
El Rediseño Ontológico:
La plasticidad cerebral no desaparece con la edad. Lo que desaparece es la voluntad de ser principiante. Nos da vergüenza volver a preguntar “¿cómo funciona esto?”.
Tu carrera no termina porque llegue nueva tecnología; termina cuando tu curiosidad muere. La tecnología es solo una herramienta; tu criterio humano, tu ética y tu capacidad de gestionar emociones son irremplazables. Úsalas a tu favor.
7. La Prisión de la Identidad: “Yo soy así”
“Yo soy contador, no sé vender”. “Yo soy tímido, no puedo liderar”. “Yo soy creativo, soy desordenado”.
La Narrativa Limitante:
Usamos el verbo “SER” como si fuera una condena de concreto. Confundimos “estar siendo” (un estado transitorio) con “ser” (una esencia inmutable).
El Rediseño Ontológico:
Tú no “eres” tu carrera. Tú no “eres” tu puesto actual. Tú eres un espacio de posibilidades abiertas. Quizás hasta hoy has sido tímido, pero eso no garantiza que mañana debas serlo.
En nuestro programa de Impulso Profesional, desafiamos estas etiquetas. Te ayudamos a ver que puedes aprender competencias que creías ajenas a tu naturaleza. El ser humano es un proyecto en constante construcción, no un producto terminado.
8. Herramientas Ontológicas para el Cambio
¿Cómo se rompen estas creencias? No es solo “pensando positivo”. Requiere trabajo profundo:
- Desafía tus Juicios: Escribe tu creencia en un papel. Pregúntate: ¿Tengo evidencia real de esto? ¿Conozco a alguien en mi situación que haya logrado lo contrario? (El contra-ejemplo rompe la regla).
- Cambia tu Corporalidad: La resignación tiene una postura (hombros caídos, mirada abajo). La ambición tiene otra. A veces, para cambiar la mente, hay que mover el cuerpo. (Por eso integramos senderismo en nuestros procesos).
- Diseña Nuevas Conversaciones: Deja de hablar con la gente que valida tus quejas (“sí, está re difícil todo”). Busca conversaciones con personas que desafíen tu potencial.
9. Conclusión: Tu carrera es una conversación
Tu carrera profesional no es una línea recta trazada en un currículum. Es una red de conversaciones: las que tienes con otros (entrevistas, negociaciones) y, sobre todo, la que tienes contigo mismo frente al espejo.
Si cambias la conversación interna, cambias la emoción. Si cambias la emoción, cambias la acción. Y si cambias la acción, inevitablemente cambias el resultado.
El mercado laboral mexicano está lleno de oportunidades para quienes se atreven a quitarse las “gafas sucias” del miedo y ponerse las gafas de la posibilidad. ¿Qué vas a elegir creer hoy?
¿Tus creencias están pagando tus cuentas o costándote oportunidades?
A veces, el obstáculo no es el mercado, sino la historia que te cuentas sobre él. Agenda una sesión de diagnóstico y descubramos qué narrativa te está frenando.